La Banda Oriental

Paloma Vidal

Una nena vive en la casita del fondo de una mansión de Punta del Este con su tía y un perro. Los dueños de la propiedad son brasileños y veranean en la costa uruguaya. La nena pasa las tardes alrededor de la pileta negra del jardín con el perro, mientras la tía se ocupa de atender a los dueños y a los invitados. El perro la sigue, la acompaña, la cuida. Juntos observan los movimientos de la casa. Los brasileños se juntan en el living a ver telenovelas. La nena no habla portugués, pero puede entender lo que dicen en la tele que se oye desde el jardín. Ella fantasea con viajar a Brasil, a ese lugar con las playas más lindas del mundo, donde la gente se viste de blanco y tiene la piel bronceada todo el año. Empieza a planificar su viaje al mismo tiempo que una nena de su edad es víctima de un femicidio.

Con un lenguaje extrañado llevado a la mínima expresión, una novedosa combinación de registros y una lógica teatral, Paloma Vidal nos atrapa con destreza en una historia de suspenso entre lo mágico y lo siniestro. 

 

FRAGMENTO

La piscina

La casa tiene una piscina negra. Queda en el barrio de Beverly Hills, en Punta del Este, Uruguay. Allí vive una nena de once años. Cuando los dueños no la ven, se acerca a la piscina. Se sienta en el borde, con el agua hasta las rodillas, y observa el fondo oscuro.

—Es linda, ¿no? —le pregunta al perro. 

Al perro también le fascina. Él acompaña a la nena y se acuesta a su lado cada vez que ella se sienta en el borde. No es el tipo de perro inquieto que busca llamar la atención agitándose. Él también prefiere observar. Él también vive allí. Él también, a veces, se acerca a la piscina cuando nadie lo ve. 

La nena y el perro no viven en la casa principal, sino en otra, mucho más chica, atrás de la cancha de tenis. Viven con la tía de la nena. El perro duerme afuera, en el umbral de la puerta. La tía y la nena comparten la única habitación. «La situación es provisoria», dice la tía, porque la nena no puede seguir durmiendo en un catre, sin ir a la escuela.

Por ahora, sin embargo, la nena está casi todo el tiempo con el perro, observando la piscina cuando no hay nadie cerca, lo que sucede a menudo, porque a los dueños de la casa, cuando están en la ciudad, les gusta estar adentro. Y a menudo no están, porque son extranjeros, vienen de Brasil. Compraron la casa para usarla durante las vacaciones y los fines de semana largos.

La casa original no tenía una piscina negra. Fue una idea de los nuevos dueños, que la compraron e hicieron arreglos. La nena no sabe exactamente de quién fue la idea. Casi no se comunica con los dueños. Ellos hablan portugués. Ella algo entiende, pero habla poco. Un día va a entender todo, porque escucha sus conversaciones y los programas que miran en la tele.

Ahora mismo están reunidos en el living, viendo la novela. La nena los observa a través de los grandes ventanales de vidrio. El Padrino vino a verlos. Le gusta venir a la tardecita, cuando empiezan las novelas. Todos lo acompañan, mientras comen una picada que prepara la tía. Toman whisky y comen maníes y aceitunas. Antes de la cena, se va. 

El sonido de la tele llega desde el living a la piscina por unos parlantes instalados en la galería. La nena escucha atentamente. É mentira. É tudo mentira. Você não quer o melhor pra mim! Nunca quis! Tudo o que sai dessa sua boca são mentiras! 

A ella le encantan las novelas brasileñas. A su tía no. «Son demasiado exageradas.» A ella le parecen reales. A su tía la fastidian porque todos siempre gritan. Eu tenho o direito de saber a verdade! Por que você não me diz a verdade de uma vez por todas? Porque você é um covarde! Um canalha! Me diga a verdade!

 

ISBN: 978-987-3633-31-7

Número de páginas: 90

Año de publicación: 2021