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Las Naves 7: Ídolos / Idols

Prólogo

Comenzamos a pensar en este nuevo número porque nos interesa la pasión que generan los ídolos, la devoción o incluso, en palabras de Luis Ospina, autor del primer texto, la sumisión. Pensamos, de alguna manera, que hacer hablar a los cineastas sobre sus ídolos e ídolas es una forma de revisar la genealogía y los inicios del cine. También creemos que, de un modo desplazado, quizá no haya algo más personal que confesar y compartir los ídolos de juventud, o incluso aún de la madurez. Confiamos además en que los ídolos, acaso como el amor y las pasiones, van mudando, cambiando, moldeando nuestras experiencias. Así, el camino de los ídolos, la adoración y a veces su caída y decepción, o en ocasiones la infalibilidad de los maestros, derivó en este número en un modo de leer el aprendizaje de un gusto, el devenir de una estética, las huellas y la historia de una educación sentimental del cine.

El camino de los ídolos y sus enseñanzas se revela misterioso. Incluso desde los infantiles e incorrectos juegos de los cowboys y los apaches, como en Hollywood, se puede marcar a fuego nuestra devoción por el cine. La fábrica de los sueños y sus ídolos tienen efectos impensados, inconscientes, definitivos, hasta el altar destinado a las divinidades. Así, Ospina comparte la joven búsqueda (¿o persecución?) por las calles de París, hasta poder dar con su dios, Luis Buñuel. Este mismo tono religioso y a veces ciego que envuelve a los ídolos es el que hace desconfiar a la cineasta experimental argentina Narcisa Hirsch. Sin embargo, Narcisa no puede olvidar cuando se enamo- ró, a los trece años, de Vivien Leigh. También recuerda cuando conoció al cineasta experimental Michael Snow, en una proyección en el moma. Los ídolos pueden ser casi secretos, y su poder tal vez más duradero, el inicio de un círculo de pocos.

El cineasta alemán Nicolas Wackerbarth, quien ha estrenado hace poco tiempo su película Casting y es uno de los responsables de nuestra admirada publicación Revolver, se detiene en John Cassavetes. Su texto es una reflexión detallada del trabajo de Cassavetes, y también una defensa de su estética y de sus procedimientos formales. En otros casos, la figura de los ídolos tiene la forma de una revisión y un descubrimiento. En el joven cineasta norteamericano Ted Fendt, se ve la tarea de recuperar una figura menor, Jessie Maple, la primera cineasta indie afroamericana. Aun cuando resulta difícil acceder a las películas de Maple (y a las de Fendt), de alguna manera este texto es también la relación de acceso a lo secreto, y algo de ese camino de descubrimiento es lo que pasa con los ídolos, los volvemos nuestros. En una línea cercana, otro de los colaboradores alemanes de Revolver, nuestro querido Franz Müller, reflexiona sobre cómo el trabajo del artista es en parte comparable al de las tejedoras, seleccionando qué telas y colores usar, un poco a través del recorte que la formación y el descarte, incluso en aquellas obras menores, nos dan, hasta llegar a conformar una mirada y una estética. Para Franz, los ídolos son en parte menos sagrados y más cercanos, algo más pop y artesanales de algún modo. Vale la música, el cine japonés, el humor de las comedias norteamericanas, todo va formando parte de nuestras herramientas estéticas. En un tono cercano, Saskia Walker, también alemana y de Revolver, desconfía de la veneración de los grandes maestros, a pesar de haberse educa- do leyendo Cahiers du cinéma. Sugiere aprender de los ídolos con una pregunta sencilla y más cercana: ¿cómo hiciste?

En el caso del texto Dane Kolmjen, director de All the Cities of the North (2016, Bosnia), la relación con los ídolos adquiere la forma de una semblanza poética de Chantal Akerman, una especie de aprendizaje de la mirada. Chantal es una “hermana”, una familia ele- gida, que enseña cómo ver y registrar los cuerpos. La semblanza, aquí más personal y hasta más anecdótica pero a la vez reflexiva, es también uno de los tonos que adquiere la colaboración del cineasta gallego Xurxo Chirro, quien se define “a la sombra de Oliveira”. Chirro comparte la relación con su ídolo centenario. Así como la carrera de Manoel de Oliveira pasó por todas las eta- pas del cine moderno, de algún modo Xurxo Chirro nos comparte todas las etapas de la relación con su ídolo, incluso hasta el momento de conocerlo personalmente. Aprovechamos la posibilidad de contar con este texto sobre Oliveira para traer dos textos que no son precisamente pensados en torno a los ídolos, pero que nos parecen valiosos publicar en español y en inglés, y que de alguna manera son una especie de diálogo entre ído- los. Recuperamos así una reseña algo ambigua de João César Monteiro sobre un film de Manoel de Oliveira y, al mismo tiempo, una reflexión de Manoel de Oliveira sobre el propio Monteiro. Se trata de dos formas de es- cribir y de pensar el cine, dos selecciones y dos miradas muy personales sobre el cine moderno.

Finalmente, en un texto más cercano en el tiempo, Santiago Mitre, a partir de una conversación, permite pensar hasta qué punto en el proceso creativo de sus películas hay referencias y hasta citas a los primeros ídolos del cine, a Mastroianni, a Al Pacino. Pero, más que esto, Mitre insiste en el lujo de haber comenzado a hacer cine alrededor de sus maestros, los directores del Nuevo Cine Argentino, muy cerca de ellos, en un momento en el que todo parecía posible. Más atrás en el tiempo, incluimos aquí una recuperación más, un texto inédito en inglés, y difícil de hallar, del cineasta, director de teatro y actor español Fernando Fernán Gómez (1921-2007). Director de más de veinte pe- lículas y actor en cientos, Fernán Gómez nos cuenta aquí la historia de dos ídolos clásicos del cine, Roberto Rossellini e Ingrid Bergman. El título de su texto, “Para que nos quieran más”, es una provocación a la tarea de los artistas, pero quizá, dice él, deba extenderse a los motivos ocultos de todo lo que hacemos.

Hoy tal vez sea un anacronismo pensar en ídolos. Aunque tal vez sigamos haciendo las cosas para que nos quieran más. Acaso ya no sea posible creer en ídolos, en el cine y, más allá, en la política. La pa- sión que encierra el camino de los ídolos, aunque a veces ciega y demasiado complaciente, puede sacudir momentos de aburrimiento generalizado y hasta de falta de polémicas. Entonces, por eso, el cierre de este número es algo más político que el de otros de nuestros libros. Le damos la palabra final, y más que eso, la imagen final, al cineasta norteamericano John Gianvito.

Cecilia Barrionuevo, Edgardo Dieleke y Julieta Mortati.

Buenos Aires, diciembre de 2017.

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Foreword

We start to think in this new issue because we are interested in the passion provoked by idols, the devo- tion, or even, in the words of Luis Ospina, author of the first text in this issue, the submissiveness. We think, in some way, we got filmmakers to talk about their idols, it is a form of reviewing the genealogy, and the beginnings of film. We also think that, in a displaced way, maybe there isn’t something more personal than confessing and sharing one’s childhood idols, or even those still in their adulthood. We also hope that idols, perhaps like love and passions, they are moving, changing, molding our experiences. Such as, the way of idols, the adoration and sometimes the fall and the deception, or sometimes the infallibility of the greats, developed into this issue as a way of reading the learning of a style, the progression of an esthetic, the traces and history of film’s sentimental education.

The path of our idols and their teachings reveal itself as a mystery. Even from childhood and politi- cally incorrect games of cowboys and Indians, like in Hollywood, the spark of our devotion to film can be marked. The factory of dreams and idols have unthinkable, thoughtless, definitive effects, even on the pedestal meant for deities. Such as, Ospina shares the young search (or the pursuit?) through the streets of Paris, until he came upon his god, Luis Buñuel. This same religious and sometimes blind tone that envelops idols is the one that the Argentine experimental filmmaker Narcisa Hirsch distrusts. However, Narcisa cannot forget when she fell in love, at 13 years old, with Vivian Leigh. She also remem- bers when she met experimental filmmaker Michael Snow, at a screening at the MOMA. Idols can be almost secret, and their power perhaps more lasting, the beginning of a small circle.

The German filmmaker Nicolas Wackerbarth, who not long ago released his film Casting (2017), and is one of those responsible for our admired publication, Revolver, fixates on John Cassavetes. His text is a de- tailed reflection of Cassavetes’s work, and also a defense of his aesthetic and of his formal procedures. In other cases, the figure of idols has the form of a review and a discovery. In the young North American film- maker Ted Fendt, one can the see the task of recalling a lesser known figure, Jessie Maple, the first African-American indie filmmaker. Even though it is difficult to access Maple’s (and Fendt’s) movies, in some way, this text is also the relation of access to the secretive, 17 and something from that path of discovery is what happens with idols, we make them our own. Along the same line, another of Revolver’s German collaborators, our dear Franz Müller, reflects on how the work of an artist is in part comparable to the work of weavers, selecting which fabrics and colors to use, a bit through the cutout that the formation and discarding give us, even those smaller works, until they’ve come to form a look and an aesthetic. For Franz, idols are in part less sacred and more human, something more pop and handcrafted somehow. Music, Japanese film, the humor of North American comedians have worth, everything coming to form part of our aesthetic tools. In a similar tone, Saskia Walker, also German and from Revolver, distrusts the worshipping of the masters, despite having been educated by reading Cahiers du Cinéma. She suggests learning from idols, with a simple and intimate question: How did you do it?

In the case of Dane Kolmjer’s text, director of All the Cities of the North (2016, Bosnia), the relationship with idols takes the form of a poetic portrait of Chantal Akerman, a kind of learning the perspective. Chantal is a “sister”, a chosen family, that teaches how to see and record bodies. The semblance, here more personal, and even more anecdotal but at the same time reflec- tive, is also one of the tones that the collaboration of Galician filmmaker Xurxo Chirro takes, who is defined as the “shadow of Oliveira.” Chirro shares the relationship with his centenarian idol. Just as the career of Manoel de Oliveira passed through all the stages of modern film, in some way Xurxo Chirro shares with us all the stages of his relationship with his idol, even up until the moment of meeting him personally. We take advantage of the possibility of telling with this text about Oliveira, in order to bring and publish in Spanish two texts that are not exactly thought of in regards to idols, but seemed to us valuable to publish in Spanish and English, and that somehow they are a kind of dialogue between idols. In this way, we gain a somewhat ambiguous review from João César Mon- teiro, about a film by Manoel de Oliveira, and at the same time, a reflection from Manoel de Oliveira about Monteiro himself. These are two ways of writing and of thinking about film, two very personal selections and perspectives on modern film.

Finally, in a text closer in time, Santiago Mitre, drawing from a conversation, allows himself to think to what extent, in the creative process of his movies, there are references and even quotes from the first

film idols, from Mastroianni to Al Pacino himself.
But more than this, Mitre insists in the luxury of having started making films around his teachers,
the directors of New Argentine Cinema, very close to them, in a moment where everything seemed pos- sible. Further back in time, we include here one more recovered text, unpublished in English and difficult

to find, from Spanish filmmaker, theatre director and actor, Fernando Fernán Gómez (1921-2007). Director of more than 20 films and actor of hundreds of movies, Fernán Gómez tells us the story of two classic film idols, Roberto Rossellini and Ingrid Bergman. The title of his text, “Para que nos quieran más” (“So That We Will Be More Loved”), is a provocation to artists’ duty, but maybe, he says, it should extend to the hid- den motives behind everything we do.

Perhaps nowadays it is an anachronism to think of idols. Although maybe, we continue doing things so that they’ll love us more. Perhaps it is no longer possible to think of idols, of film, and further, of politics. The passion that encompasses the path of idols, although sometimes blind and too complacent, can sometimes shake moments of generalized boredom and even the lack of controversies. So, for this reason, the closing of this issue is something more political than those of our other books. We give the final word, and more than this, the final image, to North American filmmaker John Gianvito.

Cecilia Barrionuevo, Edgardo Dieleke and Julieta Mortati.

Buenos Aires, December 2017.

Translated by Meranda Yslas.

Autores / Authors: Xurxo Chirro / Manoel de Oliveira / Ted Fendt / Fernando Fernán-Gómez / John Gianvito / Narcisa Hirsch / Dane Komljen / Santiago Mitre / João César Monteiro / Franz Müller / Luis Ospina / Nicolas Wackerbarth / Saskia Walker.

 

Edición general / General Editors

Cecilia Barrionuevo

Edgardo Dieleke

Julieta Mortati 

Diseño / Design

Julián Villagra

Asesora de arte / Art Advisor

Ana Carucci

Traducciones / Translations: 

Lionel Braverman

Rosario Cabred

Sören Canenbley

Alejo Franzetti

Ricarda Holztrattner

Sophia Lombreglia

Dmitri Potemkin

Micaela Ritacco

Manuela Silvestre

Meranda Yslas

Natasha Verdon

 

Corrección / Proofreading

Martín Vittón (Español)

María Rendo (English)

 

 

ISBN 978-987-3633-19-5

240 páginas / pages

Castellano - Inglés / Spanish - English

Diciembre / December 2017

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